Calle Costa Rica 8, 3º B, 28016 Madrid
606 132 376
91 457 04 75

Anatomía de un prejuicio

prejuicioes más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”.

 Los prejuicios son opiniones basadas en la ignorancia y en el desconocimiento. El que prejuzga, juzga sin fundamento alguno.  Se puede decir que juzga el que sabe y prejuzga él que no sabe.

 Existen prejuicios de todo tipo, sin embargo, los que observamos más frecuentemente recaen sobre categorías tales como el género, el origen social, la raza o la orientación sexual o cualquier otro rasgo que identifique a un individuo frente a los demás. Imaginen, por ejemplo, la discriminación que sufriría una mujer homosexual inmigrante de raza negra y de baja extracción social.

 A pesar de que el material del que está construido un prejuicio es la ignorancia son tremendamente poderosos y peligrosos sobre todo cuando son utilizados para fomentar el odio y justificar conductas discriminatorias o violentas.

 En momentos como los actuales, donde abundan actitudes segregacionistas de todo tipo, es imperioso despojarse de esa necia necesidad de ser poseedores de verdades absolutas ya que solo así podremos cuestionar nuestros prejuicios.  Al hacerlo probablemente recibiremos la recompensa de poder pensar y obrar con más justicia, aprenderemos a tolerar la diferencia y a respetar la individualidad de los demás.

8 comentarios

Hoy en día pocas cosas tienen más prejuicios que la ideología de género.

Estimado Carlos, no podría estar más de acuerdo con tu reflexión.
Un saludo

Con respecto a la responsabilidad q tienen los prejuicios de género, estamos todxs obligadxs a la tarea de deconstruirlos, ya que hoy hombres y mujeres, sobre todo éstas últimas pagan con sus vidas el peso de los mitos, prejuicios y estereotipos de género que sostienen y legitiman una cultura basada en la violencia sexista y machista hegemónica y patriarcal.

Estimada lectora,

Tal como dices, el esfuerzo para cambiar los prejuicios relacionados con el género debe provenir tanto de hombres como de mujeres; la sociedad en su conjunto debe comprometerse e impulsar dichos cambios. Nadie debería permanecer indiferente.

Un cordial saludo

Buenas tardes, Carolina:

La raíz de lo que, habitualmente llamamos prejuicio, se encuentra precisamente, una falta de juicio o un juicio injusto y prejuzgado. De lo que adolecen los prejuicios es de juicios y, también, de personas juiciosas. No es que se juzgue desde la ignorancia o desde la inoportunidad, sino que, realmente nunca se produjo un juicio, simplemente se asumieron ideas o posiciones que otros nos dieron, enseñaron, inculcaron, o elegimos nosotros porque nos resultaban cómodas o afines o favorecían nuestros intereses personales. Esto queda demostrado por el hecho de que aun teniendo la información y conocimiento, aun siendo el momento oportuno para realizar el juicio, tampoco se llega a realizar y prevalece la idea anterior asumida como acertada, cuando no incuestionable y absoluta. Es la idea que la gente lleva en la cabeza y no piensa cambiar, aunque la evidencia le demuestre otra cosa. La raíz de la existencia del prejuicio está en la falta de búsqueda de la verdad, que a la vez hunde sus raices en la búsqueda del interés personal a toda costa, la vanidad, el orgullo, la ignorancia general, el desinterés por aprender, el desprecio por mejorar personalmente…etc, etc, etc no acabaría.

Estimado Javier, la pereza o el desprecio por la búsqueda de la verdad, es una de las causas, tal como comentas, que contribuyen a que los prejuicios prevalezcan.

Gracias por tu comentario

Creo que independientemente de nuestra educación o entorno, todos deberíamos reflexionar, cuestionar lo aprendido y establecer nuestros juicios.
Creo que la reflexión es la clave…y no, no debería darnos pereza hacerlo.

Estimada Sandra,

Estoy completamente de acuerdo con tus ideas. Una actitud crítica que, como dices, cuestiona lo aprendido es indispensable para no quedar atrapados dentro de estrechos y limitantes prejuicios.

Un cordial saludo

Dejar una respuesta


veinte − diecinueve =