Categoría: Blog

¿Estrés o angustia?

estrésHay palabras, como “estrés” que a fuerza de repetirlas parecen perder su verdadero significado. Su sentido desaparece o lo evoca lejanamente. Son palabras que tienen poca resonancia, que no dicen mucho o que no dicen nada en absoluto.

Una de estas palabras un tanto huecas es estrés. Es una palabra que nos hemos apropiado sólo a medias, ya que no hemos terminado de hacerla del todo nuestra.

Estrés hace referencia a un estado de tensión excesiva. Este estado es experimentado cuando los acontecimientos rebasan nuestra capacidad para enfrentarlos. Una persona estresada se siente abrumada e incapaz de responder adecuadamente, su capacidad para afrontar la realidad ha sido superada.

Habría que preguntarse si esta palabra la utilizamos en lugar de otra menos cómoda y más inquietante: angustia. La palabra “angustia” es incómoda, solo decirla nos pone en contacto con esa emoción, la más desagradable, por cierto, de todo el espectro emocional humano. Las personas hacen todo tipo de cosas con tal de evitarla o posponerla. Cualquier rodeo que nos permita mantenernos en la periferia de tan desagradable emoción es siempre bienvenido.

Sería interesante detenerse a pensar si el uso de palabras que nos son algo ajenas no buscaría acallar más que decir. Además es una palabra que abarca tanto que termina por abarcar muy poco.

El uso cotidiano que le damos lo demuestra. Usualmente ambos interlocutores, él que la pronuncia y él que la escucha, se vuelven cómplices fingiendo entender algo que quizás no entiendan del todo. La frase “estoy estresado” no despierta en el otro ninguna interrogante o en caso de despertarla el estresado siempre puede contestar con cualquier trivialidad.

Sin embargo, algo muy diferente ocurre cuando alguien le comunica a otra persona de está angustiado. Muy probablemente el que ocupa el lugar de interlocutor sentirá que debe decir algo que aluda a la angustia del otro, sentirá que es imperioso ahondar en las causas de esa angustia y entonces le preguntará qué es lo que lo inquieta.

Es muy revelador y liberador para el paciente llamar a las cosas por su nombre a pesar de que algunas revelaciones puedan resultarle inquietantes. Por eso la labor de un psicoterapeuta o un psicoanalista es la guiar al paciente hacia el descubrimiento de su verdad y por eso velará para que lo trivial no ocupe el lugar de lo esencial.

La imagen que el espejo nos devuelve

imagen

Modelar el cuerpo para embellecerlo puede ser psicológicamente beneficioso para algunos. No obstante, la cirugía plástica, tal como frecuentemente es presentada en los medios de comunicación, puede crear la ilusión de que se pueden fabricar hombres y mujeres perfectos, de que se puede reemplazar el cuerpo recibido por el cuerpo elegido.

Algunas personas que deciden someterse al bisturí tienen una profunda insatisfacción con su imagen corporal. La imagen que devuelve el espejo está impregnada de las experiencias emocionalmente buenas o malas que hemos tenido con los seres que nos han rodeado, sobre todo aquellos pertenecientes a nuestra infancia.

Haberse sentido querido y aceptado contribuirá a tener una buena imagen corporal y esta buena imagen será bastante independiente de la realidad objetiva del cuerpo. La imagen corporal pertenece mucho más al territorio subjetivo que al objetivo.

Es cierto que hay personas que pueden estar descontentas con su nariz, con su abdomen o con cualquier otra parte de su cuerpo pero si el descontento proviene de esa imagen corporal subjetivamente construida ¿puede el bisturí aliviarlo? Si un individuo inseguro y descontento con su imagen corporal comete el error de intentar solucionar su problema a través de métodos únicamente quirúrgicos es posible que la operación le permita, al menos de forma temporal, descargar la tensión interna que la insatisfacción y el descontento le ocasiona.

Sin embargo, la tensión, se volverá a acumular y reaparecerá ya que el origen psicológico del problema no fue ni entendido ni atendido. El espejo en el que tanto intentan encontrar un relejo satisfactoria se convertirá en una superficie reflectante maldita que les devolverá una auto-percepción distorsionada alimentada por sus propias inseguridades

Los cirujanos conocen estos casos; suelen ser pacientes que descontentos con los resultados obtenidos acuden a la consulta con un sinfín de quejas o solicitando una nueva intervención quirúrgica.

Las soluciones quirúrgicas son beneficiosas siempre y cuando no se deje de subestimar el papel que la subjetividad juega en la imagen que el espejo nos devuelve.

La píldora que borra los malos recuerdos

pildoraCientíficos de varias universidades prestigiosas de Europa y Estados Unidos han creado una píldora que borra recuerdos desagradables en ratones. Los avances que se están realizando en el campo del funcionamiento cerebral hacen prever que dentro de diez años, quizás cinco, existirán drogas que puedan borrar los recuerdos dolorosos que existan en las mentes de los seres humanos.

Que una cantidad considerable de científicos dediquen sus esfuerzos a crear una droga que erradique parte de la memoria de un individuo no deja de sorprender, ¿Por qué el olvido ha adquirido tanta relevancia? Con una frecuencia cada vez más creciente escuchamos a pacientes que reclaman a sus terapeutas o psicoanalistas que los ayuden a olvidar, a dejar atrás, a sacarse de la cabeza, tal o cual tema que los perturba o inquieta. Quizás estas personas deberían hacerse las siguientes preguntas: ¿No somos acaso el fruto de todas las experiencias vividas, sean placenteras o displacenteras?, ¿No es nuestra historia la que nos hace singulares?, ¿No es nuestra singular forma de ser, pensar y sentir, con sus contradicciones y paradojas, lo más valioso que poseemos?

Es erróneo pensar que podemos ignorar el pasado, aunque en este haya habido períodos de sufrimiento. Los eventos dolorosos deben encontrar un lugar en el que insertarse en nuestra propia vida, si los cercenamos, la trama de nuestra historia estará llena de vacíos y no podremos encontrarle a nuestro recorrido vital sentido alguno. Por el contrario, recordar permite que la persona se adueñe de lo vivido, conquiste su mundo interno e hile con sentido su propia historia.

Cuando, a través de un proceso de introspección profundo, tal como una psicoterapia o un psicoanálisis, alguien logra aliviar un dolor psíquico, con toda seguridad estaremos ante una persona que ha adquirido una inteligencia reflexiva, profunda. El dolor, lejos de ser una experiencia a extirpar de la mente, podría convertirse entonces en una excelente oportunidad para expandir nuestros horizontes mentales.

Curaciones a toda velocidad

curaciones¿Por qué será que muchos de los pacientes que acuden a su primera cita psicológica tienen la fantasía de que se curarán en un plis-plas? Son precisamente las personas que alimentan estas fantasías las que caen fácilmente en la tentación de acudir a terapias que les prometen soluciones rápidas, aquellas cuyas campañas publicitarias dicen, palabras más, palabras menos, cosas tales como: “si en diez sesiones no ha notado una mejoría, le devolvemos su dinero” o “garantizamos curaciones en el 96.3% de los casos”. No deja de asombrarme como la superficialidad se ha instalado en la mente de tantas personas y de cómo muchos individuos no alcanzan siquiera a vislumbrar la complejidad y profundidad de su propia mente.

A algunos de estos individuos, amantes de la inmediatez, se les puede hacer entrar en razón explicándoles algunas cosas elementales acerca del funcionamiento mental tales como, que la mente tiene unos mecanismos de defensa que no permiten acceder de forma inmediata a los contenidos que existen en su interior. Que para acercarse a estos se debe ir en contra de la naturalísima tendencia humana a negar, distorsionar y/o velar la verdad y que este acceso se logra poco a poco y con esfuerzo.

Algunos al oír que tendrán que trabajar por encontrar las soluciones a los problemas que los aquejan, se sienten aliviados ya que saben que nada se logra sin esfuerzo y sin cierta dosis de tolerancia a la frustración. Estos pacientes suelen ser los que más se benefician de un proceso psicoterapéutico.

Sin embargo, otros pacientes impacientes, abandonan prematuramente todo intento de cura y en vez de haber ganado tiempo han perdido una oportunidad única de encontrar una forma más ligera y menos conflictiva de vivir su vida.

Un niño inseguro. Cómo criar un hijo inseguro en 5 fáciles pasos

Niños inseguros. Cómo criar hijos inseguros en 5 fáciles pasos. Esta guía presenta 5 fáciles pasos para hacer de su …

Talibanes amenazados por una niña llamada Malala

Malala es una joven que de niña pedía se le dejase continuar yendo a la escuela.  La fuerza de su deseo era tal que continuó …

¿Abortar es igual a matar? Reflexiones de un psicólogo

No creo que las mujeres decidan abortar alegremente. No creo que ninguna mujer que se ha practicado un aborto salga de la …