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La prueba de virginidad

virginidadNo deja de asombrar que, aún hoy en día, muchos hombres se sientan con el derecho de poseer de forma exclusiva a la mujer. Este derecho de propiedad exclusiva exige de una mujer no casada que sea virgen. La virginidad garantiza que una mujer no ha pertenecido a ningún otro hombre pudiendo entonces pasar a formar parte de sus adquisiciones.
En muchos países una mujer que no cumpla con este requisito, es decir una mujer soltera que ha perdido la virginidad, traerá consigo la huella del comercio sexual con otro u otros hombres. Una mujer así es depreciada y este desprecio es tal que si fuese violada no encontraría mecanismos institucionales para hacer justicia. El discurso dominante le haría sentir que ella, con sus actos lascivos, conjuró su propio destino.
La prueba de virginidad no solo es un mecanismo para corroborar cuan “honorable” es una mujer sino también es una perversa forma de sostener el monopolio de hombres sobre mujeres.

Ancianas muertas en soledad

ancianasAbsolutamente nada puede sustituir la profundidad y la calidez de una relación íntima. Hasta el último día de nuestras vidas somos seres sociales. La necesidad de alguien que nos auxilie y la indefensión son propias de dos etapas de nuestra vida: la niñez y la vejez. Es en este caso de la ancianas a las que dedicaré este breve escrito.

No importa cuán aparentemente civilizada sea una sociedad, son los ancianos los más propensos a la soledad. La soledad no buscada, la que ocurre cuando la persona es expulsada porque parece no tener mayor valor es la más terrible de todas.

Lamentablemente este lento pero inexorable proceso de exclusión  le ocurre más a las mujeres que a los hombres. Así lo ha constatado un interesante estudio hecho en Madrid: El 67% de las personas mayores que sufren aislamiento social son mujeres.

Este porcentaje nos invita a detenernos a pensar en esas ancianas, que conocemos o no, que conviven día a día con una soledad muy honda. Ante este fenómeno que tiene mucho de cruel yo no puedo dejar de hacerme muchas preguntas.

¿Por qué insistimos en ver a los más viejos como seres anclados a su pasado, con un presente efímero e inútil y un futuro inexistente? ¿Es nuestra alma tan capitalista que a estas personas que ya no pertenecen al mundo productivo las exiliamos sin miramientos?

Seamos francos, este es el motivo por el que las necesidades de la tercera edad no están como prioridad en la agenda política del gobierno. Solo hay que ver lo que ocurre con Ley de Dependencia. Pero no es el gobierno el único indolente. Aquí hago unas preguntas dirigida a usted:¿Actuamos con igual frialdad?  ¿Olvidamos que las ancianas deben sentir que entre ellas y los demás las separa una abismal distancia?

Todavía recuerdo la ola de calor del verano de 2003. En esa tórrida estación murieron 17.000 ancianos en toda Europa. Las altas temperaturas contribuyeron evidentemente a sus muertes pero pregunto, no solo como psicólogo sino como persona sensible, ¿no contribuyó en igual medida la soledad?

Bebés robados

bebés robadosHay fuertes indicios de que el robo de niños se perpetuó en clínicas de toda España desde los años 50 hasta los años 90. Se calcula que miles de niños y niñas fueron arrebatados a sus padres sin su consentimiento y adoptados por otras personas de forma ilegal. La mayoría de estos robos sucedieron en clínicas ligadas a la Iglesia.

No me voy a detener en un tema que daría mucho de sí: La Iglesia actuando con total impunidad. Basta ver los rostros de las monjas de la foto mostrada por el periódico El País, con uno de esos niños probablemente robado.  No hay asomo de culpa, todo lo contrario, sonríen alrededor de esa criatura cuyo destino cambiarán para siempre.

Lo que aquí pretendo es mostrar el efecto psicológico que ha tenido en las mentes de los padres saber que su hijo había sido robado. En la mayoría de los relatos, las madres cuentan que cuando venían a anunciarle la muerte de su bebé habían detalles que no coincidían con la realidad, tales como que el bebé que supuestamente murió estaba perfectamente sano horas antes o que ante la insistencia de ver el cadáver les daban evasivas y jamás corroboraban el fallecimiento con sus propios ojos. Años después tampoco han podido corroborar la muerte ya que la mayoría de los documentos fueron destruidos. La duda se apoderó de las almas de estos padres a partir de entonces.

Los ritos funerarios son psicológicamente necesarios. Desde los tiempos más remotos el hombre ha realizado ritos de este tipo. Cuando un bebé desaparece el proceso de cierre psicológico no se puede dar. ¿Cómo se entierra a un desaparecido? La peor de todas las muertes es la que no se puede tramitar porque falta lo esencial, la certeza de la muerte misma. En vez de duelo aparece en su lugar un desgarrador enigma sin respuesta. La herida psicológica causada por la pérdida de un hijo no se puede suturar y por tanto la hemorragia psicológica persiste.

Las monjas, los curas, los médicos y enfermeras implicados en estos casos jamás se detuvieron a pensar en la agonía psicológica que causarían en estos padres en cuyas mentes han reverberado desde entonces las mismas preguntas sin respuesta: ¿Dónde estás? ¿Estás vivo o muerto?

Anatomía de un prejuicio

prejuicioes más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”.

 Los prejuicios son opiniones basadas en la ignorancia y en el desconocimiento. El que prejuzga, juzga sin fundamento alguno.  Se puede decir que juzga el que sabe y prejuzga él que no sabe.

 Existen prejuicios de todo tipo, sin embargo, los que observamos más frecuentemente recaen sobre categorías tales como el género, el origen social, la raza o la orientación sexual o cualquier otro rasgo que identifique a un individuo frente a los demás. Imaginen, por ejemplo, la discriminación que sufriría una mujer homosexual inmigrante de raza negra y de baja extracción social.

 A pesar de que el material del que está construido un prejuicio es la ignorancia son tremendamente poderosos y peligrosos sobre todo cuando son utilizados para fomentar el odio y justificar conductas discriminatorias o violentas.

 En momentos como los actuales, donde abundan actitudes segregacionistas de todo tipo, es imperioso despojarse de esa necia necesidad de ser poseedores de verdades absolutas ya que solo así podremos cuestionar nuestros prejuicios.  Al hacerlo probablemente recibiremos la recompensa de poder pensar y obrar con más justicia, aprenderemos a tolerar la diferencia y a respetar la individualidad de los demás.

Ser inmigrante al menos una vez

inmigranteParece que la crisis actual ha avivado el debate acerca de la inmigración. Hay personas que a aquellos que vienen de otras latitudes, como los causantes de la crisis. Otros, por el contrario, entienden que los flujos migratorios, no solo son inevitables, sino que también son saludables y enriquecedores para los países de acogida. Yo soy de las que piensan que los inmigrantes nutren con sus costumbres y su cultura los países a los que llegan, siempre y cuando los oriundos del país sean tolerantes ante la diversidad y respetuosos ante aquel que es distinto.

Admiro profundamente países cuyo proceso de integración ha sido exitoso, tales como Canadá que parte de la diversidad como principio fundamental sosteniendo que la diferencia es la materia prima con la que se construyen como país.

La diferencia que plantea otro distinto es la forma más eficaz de descubrir quién soy, sin otredad no existo, porque es en el otro donde me descubro a mí mismo. Mientras conocemos a otras culturas comenzamos a reconocer las particularidades y singulares de la propia. Por eso yo invitaría a todo aquel que piensa que su cultura es la mejor o la única que vale la pena conocer, a que sea inmigrante al menos una vez. Si piensa que va a quedar intacto después de la experiencia descubrirá cuan equivocado está.

Desde el punto de vista psicológico ¿Qué le pasa al que emigra? Pues le pasa mucho. Todo lo que rodea a la persona se modifica. Aquello que le había servido hasta entonces de referencia, todo lo que para él o ella era conocido cambia. Pierde sus vínculos familiares, sociales y su estatus socio-económico. Contempla paisajes que le son ajenos y se enfrenta a un clima que no le es familiar. En pocas palabras, el que emigra pierde de forma masiva mucho de lo que le servía de sostén psicológico dejando un inmenso espacio para que crezca la soledad, una soledad que está por desgracia demasiado emparentada con el desamparo.

Sin embargo, como el inmigrante suele ser empecinado no deja de soñar con un futuro más alentador y por eso pondrá a prueba todos sus recursos psicológicos hasta lograr hacerse un espacio en el nuevo lugar.

¿Por qué invito a las personas a pasar por tanto sufrimiento? Para imaginar que es posible sembrar en el alma de los que apuestan por expulsiones masivas de extranjeros, por el cierre a cal y canto de las fronteras, por la hostilidad velada o manifiesta hacia el inmigrante, algo de compasión. Para atreverme a soñar más e imaginar que la empatía, el interés y el respeto por lo ajeno sean un axioma en cada cultura.

El sin techo y su perro

el sin techoHace poco he leído en la prensa esta noticia: Los sin techo de Madrid podrán llevar sus animales de compañía al albergue este invierno. Poco nos detenemos a pensar en estas personas excluidas. Cuando encontramos a unas de ellas en nuestro camino reaccionamos como si no existiesen, negamos lo que nuestros ojos han visto. Si ocupan algún espacio en nuestra mente suele aparecer bajo la forma de “vaya, esta ciudad está fatal”. Su presencia nos incomoda, preferiríamos que su realidad y la nuestra no se tropezaran nunca.

Sin embargo, estas personas merecen que les dediquemos un espacio de reflexión. Un animal de compañía para alguien que no tiene hogar, ni familia, ni amigos debe significar muchísimo, tanto que la medida se ha tomado ya que aquellos que tienen mascotas, prefieren renunciar al alojamiento para no abandonarlas, a pesar de las bajas temperaturas del invierno.

La capacidad para cuidar y proteger a un animal que tienen estas personas, a las que no solemos prestar atención, nos habla de su gran sensibilidad y también se su inmensa soledad. Desde un punto de vista psicológico, el perro que acompaña al sin techo hace las veces de ese otro sin el cual se sentiría una soledad imposible de soportar. Los psicólogos, los psicoterapeutas y los psicoanalistas lo saben: desde el nacimiento estamos irremediablemente ligados al otro, somos seres sociales desde el inicio mismo de la vida y por eso la soledad abismal no es compatible con la vida.

Los sin techo, los niños, los psicóticos, los ancianos, los incapacitados, son los que ponen a prueba la fuerza del tejido social con que están construida una sociedad. Un sociedad con responsabilidad social DEBE velar por todas las personas que están o corren el riesgo de estar fuera de su entramado, es decir, DEBE proteger a todos aquellos en riesgo de exclusión.

Qué gran ejemplo de humanidad nos enseñan los sin techo…claro, siempre y cuando mantengamos abiertos los ojos para verlo.

¿Decirle u ocultarle a un niño su adopción?

adopciónSon muchas las inquietudes que la adopción despierta en los padres que han adoptado o que desean hacerlo. Las preguntas más frecuentes que los padres se hacen son: ¿he de decirle a mi hijo o hija que es adoptado? Si decido hacerlo, ¿cuál es el mejor momento?

Son muchos los padres que deciden ocultar la verdad. Otros deciden comunicarla cuando el chico o chica esté mayor ya que se piensa que los niños pequeños no tienen suficientes herramientas psicológicas para entender qué significa ser adoptado. Si bien no existe una única forma de proceder, ya que cada caso de adopción tiene sus propias peculiaridades, sí podemos reflexionar acerca de lo que significa para un niño o una niña ignorar o conocer un tramo de su propia historia.

Cuando los padres deciden no comunicarle a su hijo o hija que es adoptado lo hacen pensando que al no hablarlo el niño jamás lo sabrá. Jóvenes y adultos adoptados a los cuales se les ha ocultado la verdad suelen tener una oscura intuición acerca de su origen desde muy pequeños. Aquí surge una pregunta: ¿cómo puede un niño tener conocimiento de algo acerca de lo que jamás se le ha hablado? Los niños pueden aprehender la realidad a través de las palabras dichas por sus padres u otras personas cercanas durante el proceso de crianza pero también tienen acceso a la realidad a través de otras vías que les permiten captar aspectos mucho más sutiles del mundo que los rodea.

Los niños adoptados a los que se les ha ocultado su origen, no solo intuyen aquello que se les pretende ocultar sino que sufren en silencio porque captan una especie de mandato de que deben ignorar aquello que intuyen. Muchas veces este mandato interfiere con su capacidad para percibir correctamente la realidad. Muchos de estos niños se aproximaran a la realidad negando parte de ella.

Por los efectos que, ignorar un tramo de la propia historia puede acarrear, es que psicólogos, psicoterapeutas y psicoanalistas piensan que debe decírsele al niño lo más tempranamente posible su origen, utilizando un lenguaje acorde a su edad.

Revelar la verdad suele ser profundamente angustioso para los padres y precisamente la verdad se encubre para intentar disminuir la angustia. A veces, los padres prefieren callar la verdad porque imaginan que decirla puede causar un gran dolor en el niño o niña.

Sin embargo, decir la verdad garantizará que ese niño o niña construya su propia historia, sin vacíos que luego amenacen la estabilidad de su funcionamiento psicológico, respetando además el derecho inalienable que todo niño tiene de saber la verdad de su origen.

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