Un niño inseguro. Cómo criar un hijo inseguro en 5 fáciles pasos

Un niño inseguro. Cómo criar un hijo inseguro en 5 fáciles pasos

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Niños inseguros. Cómo criar hijos inseguros en 5 fáciles pasos

Esta guía presenta 5 fáciles pasos para hacer de su hijo un individuo lleno de inseguridad y temor. No, no se trata de un manual malévolo para padres perversos. Es un manual para usted que me está leyendo en este momento. Le invito a leerlo, seguramente se sorprenderá al verse identificado en alguno de los puntos. Si no se identifica como padre o madre no me cabe la menor duda de que sí lo hará como hijo y dirá: “¡eso me lo hacía mi madre!”.

 

Paso número 1

Hablarle acerca de los peligros de la vida. Introduzca este tema en momentos en los que el niño está entusiasmado con alguna nueva actividad. Por ejemplo, si se va a un campamento de verano por primera vez no pare de darle instrucciones acerca de qué hacer en caso de emergencias. Adviértale acerca de todos los riesgos y créame, cuando digo todos me refiero a todos.

Como la lista de miedos es infinita le sugiero que recurra a sus propias vivencias infantiles. ¿Recuerda aquel comentario que le hicieron de pequeño cuando por fin se atrevió a hacer algo solo? ¿Aquel momento en que se sintió un niño inseguro? Transmítale a su hijo todos los miedos que le transmitieron a usted de pequeño. Esos con los que usted se ha peleado internamente toda su vida y que aún hoy en día le inquietan. Esos temores son los más efectivos. Tiene una potente carga afectiva que con toda probabilidad dejará una huella indeleble en la mente de su hijo. Él será un niño inseguro que también se peleará con esos miedos toda su vida.

 

Paso número 2.

Sea autoritario y dictatorial. Recuérdele que usted tiene más experiencia vital. Desanime a su hijo si observa cualquier intento de formarse opiniones propias. Frases tales como “eres muy pequeño para entenderlo” son muy  socorridas. Se pueden añadir como coletilla a cualquier comentario y permiten dar por zanjado el tema. Si su hijo se muestra desafiante e intenta que usted lo escuche puede proceder a elevar el tono de su voz. Gritar puede ser el mejor argumento que usted tenga a mano. Además, tenga siempre en mente que, por razones de jerarquía, usted es mayor y por ende usted siempre tiene la razón.

 

Paso número 3.

Haga sentir a su hijo que usted no tiene los mecanismos para ayudarle a metabolizar sus miedos. Esto se logra, con impecable precisión, si cuando su hijo se angustia usted se angustia aún más. También lo puede lograr si, cuando usted siente angustia, la comparte con su hijo sin reserva. Si necesita llorar no se reprima. Si necesita compartir sus conflictos de pareja no se inhiba. Mientras más detalladamente se lo cuente mejor ¿Quién ha dicho que su hijo pequeño no puede ser su mejor amigo?

Si bien su hijo es una criatura y esta situación podría sobrepasarle emocionalmente, debe tener en mente el dicho: “lo que no te mata te hará más fuerte”. Su hijo aprenderá a ser el padre o madre de sus propios padres. La soledad y angustia de un niño que se ve en la obligación de ser padre o madre puede ser inconmensurable. Se sentirá un niño muy inseguro atravesado por una vivencia de desamparo equiparable a la orfandad pero ¿acaso importa?

Hay muchas otras formas de abandonar emocionalmente a su hijo, dejándole a merced del estado angustioso. Puede escoger aquella con la que esté más familiarizado.

 

Paso número 4

Alterne arbitrariamente el paso 2 y el 3. Pasar del autoritarismo al infantilismo y viceversa, sin previo aviso, es tan desconcertante para el niño que no sabrá a qué atenerse cuando esté en su presencia. Los cambios de humor bruscos y sin motivación aparente crean mucha confusión. Con un poco de suerte, la confusión y el desconcierto se convertirán en un patrón que impregnará al resto de las personas y el niño vivirá permanentemente inquieto en presencia de los demás. Con un poco más de suerte será un niño solitario, lleno de miedos e incapaz de relacionarse.

 

Paso número 5

Reservo el quinto lugar a lo que yo denominaría: la más potente forma de inyectar inseguridad en su hijo. Hágale saber a su hijo o hija que su cuerpo no le gusta. Esto se puede hacer de muchas formas. Daré algunos ejemplos: Si su hijo habla de algún atributo de su cuerpo que le guste usted puede ignorarlo y seguir viendo la tele. También puede escucharlo y no olvidar agregar que se parece a algún pariente conocido en el entorno familiar por ser particularmente poco agraciado o exitoso: “igual que la gorda/gordo o tonta/tonto de tu tía/tío”. Esto es casi infalible a la hora de crear inseguridad.

Si quiere ahorrarse sutilezas encárguese de resaltar todos los aspectos de su cuerpo que no le gustan. No se reprima, dígale todo lo que pase por su mente. Las descripciones grotescas o que hagan referencia a la suciedad son muy efectivas ya que garantizarán que su hijo sea sin lugar a dudas un niño inseguro.

No debe nunca tocar el cuerpo de su hijo/hija con amor o ternura. Si necesita tocarlo, porque no le queda más remedio, hágalo con aspereza o mejor aún, hágalo con absoluta escrupulosidad, como la de un cirujano que lava sus manos antes de una operación. Asepsia y más asepsia es el lema.

He utilizado un estilo irónico para hablar del más serio de los temas: el sufrimiento infantil. Este listado de “pasos” no es exhaustivo ni pretende serlo. Los seres humanos tienen una capacidad casi ilimitada de hacerse daño, muchas veces sin proponérselo. Sin embargo, si este escueto listado de situaciones, que tan recurrentemente escuchamos los psicoanalistas en nuestros despachos, ha servido para invitar a pensar, pues entonces habrá servido de algo.

 

 

6 Comments

  • María Adela Herrera

    Muy bueno, Carolina pero algo no habré hecho bien y esto me llega tarde. Un beso grandísimo

    • Carolina Álvarez

      Quizás aún no sea tan tarde… piénsalo.

      Un abrazo

    • kate

      siempre se puede intentar algo nuevo

  • Lucía

    Me trataron de la misma forma de pequeña, sufrí de violencia y voy a terapia para tratar de superarlo, me diagnosticaron trastorno depresivo mayor, suelo tener crisis de ansiedad y ataques de pánico, he tenido ataques de ira en los que me pierdo y me he lastimado en ocasiones acabando en el hospital y sin poder recordar como me dañé a mi misma, sin contar con los problemas de sueño, tengo insomnio y el terror nocturno que me hace no dormir profundamente y despertar llorando. Tomaba medicación pero la he dejado siento que no funciona nunca del todo, trato como puedo de estar bien, pero las ganas de morir y sentirme menos que todos siempre persisten, trato de encontrar una motivación para vivir y no dejarme, bajé 14 kilos desde que empeoré con la depresión y no poder subirlos me hace sentir peor no me gusta verme al espejo. Es horrible.

    • Carolina Álvarez

      Estimada Lucía,

      Las crisis de ansiedad, los ataques de pánico y los ataques de ira son síntomas que causan mucho sufrimiento y producen mucha alteración en la vida de quien los padece. La medicación ayuda siempre y cuando se acompañe de una terapia.

      Los psicoanalistas entendemos estos síntomas como respuestas a estados emocionales poco elaborados. Por eso lo más importante es que la persona pueda empezar a organizar y a discriminar las emociones que siente con ayuda de un profesional. Es una tarea parecida a la que tiene una madre o padre ante las angustias más primarias de un niño/niña pequeño/a. La madre o padre le cede palabras para que con estas el niño puede empezar a poner en orden y discriminar lo que le pasa.

      Espero haber podido ser de ayuda con esta breve explicación.

      Un saludo

    • Pete

      Vaya! Creo que mis padres se guiaron por esta guía. Un poquito de humor no viene mal pero me he sentido completamente identificado

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